Parece ser demasiado.
Demasiado potente, demasiado cegador, demasiado brillante.
Todo es demasiado.
Estoy demasiado cansada. Demasiado abstraída. Demasiado olvidada.
Una vez más, todo me parece demasiado.
Tanta luz conisguió cegarme, y tanto ruido consiguió finalmente dejarme sorda.
Sigue siendo demasiado.
Cuando me veo al espejo, veo demasiado. Demasiado en lo que soy, pero muy poco en lo que fui.
Aun así, suma demasiado.
Es tanto el revoltijo de muchos que hay en mi cabeza, que ya no queda espacio para ningun nada, para ningun poco. Para ningun cambio.
Sigue siendo todo muy demasiado.
¿Cómo me deshago de los demasiados?
... Están demasiado dentro.
Publicado por
Danielle Poéme.
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